http://www.degustar.com.mx/articulos/nutricion-y-salud/tunas/ Escrito en Destacadas, Frutas y Verduras, Nutrición y Salud
Aunque en las zonas desérticas del mundo existen variedades de esta planta, la Tuna, como fruta comestible es propia de América, que al darse a conocer al Viejo Mundo, le hizo el obsequio de esta riquísima fruta. Como el clima de algunas regiones de España y del norte de África es bueno para su cultivo, la Tuna hizo de esas tierras un segundo hogar y hoy se desarrolla en ellas como en su región natal.
Es muy jugosa y saludable, además de que cuenta con muchísimos beneficios para nuestra salud. En México se cosecha de abril a noviembre, aunque la mayor producción se da en el verano.
Los vastos campos mexicanos nos proveen de muchas especies diferentes de Tunas: las hay de distintos sabores, de diferentes colores que van desde el verde claro, amarillo, rosa, naranja, hasta diferentes tonalidades de rojo y púrpura, todas ellas con menos o más semillas y de diversos tamaños. La variedad verde claro es la más popular en México, ya que es muy jugosa, de buen tamaño y sus semillas, aunque abundantes, son más pequeñas que las de otras Tunas.
Dependiendo de la variedad a la que pertenezcan, las Tunas tienen diferentes propiedades, por ejemplo, las de pulpa púrpura o amarilla realizan una mayor actividad antioxidante, mientras que las de pulpa roja contienen una mayor cantidad de vitamina C, sin embargo, la Tuna en general presenta una alta concentración de este nutriente y hay quienes afirman que su contenido es incluso mayor que el de el mango o la naranja.
La Tuna es rica en azúcares, sin embargo, como la tercera parte de dichos azúcares es fructuosa, resulta más tolerable para las personas que sufren de diabetes, en comparación con aquellas frutas que contienen otros tipos de azúcar. También contiene, en cantidades importantes, fósforo, potasio y magnesio, mineral que sirve para fijar el calcio y el fósforo en los huesos, previniendo así la osteoporosis.
La Tuna también disminuye los niveles de colesterol y ayuda a su eliminación, ya que contiene en sus semillas mucha fibra que impide su absorción. Dicha fibra está contenida en las semillas y también sirve cuando se busca perder peso, ya que da una sensación de saciedad. Así que ya sabes, las abundantes semillas de la Tuna no son un problema, sino al contrario, son un excelente aliado que, al ingerirse mejoran notablemente el funcionamiento del sistema digestivo, sólo recuerda tener cuidado al morderla porque triturarlas sí te va a costar mucho trabajo !!
No sólo las semillas favorecen al aparato digestivo, sino que los componentes de la “baba de nopal” presentes en la Tuna son muy beneficiosos para protegernos contra las úlceras y para reducir la producción de ácidos gástricos.
La Tuna como cultivo es una gran amiga de la tierra, ya que la planta del nopal ayuda al suelo a reabastecerse de nutrientes y, por si fuera poco, las técnicas usadas para cultivarla suelen ser tradicionales, respetuosas del ambiente y requieren poca inversión.
Cuando comas una Tuna, recuerda que no sólo estás disfrutando y ayudando a tu cuerpo, sino al mundo.
En la cocina mexicana, la Tuna está presente de muchas maneras: la Tuna agria o Xoconostle es parte de guisados y caldos; las Tunas dulces producen miel, mermelada, pulque, néctar, pueden ser cristalizadas o convertidas en el magnífico Queso de Tuna, tradicional de San Luis Potosí y Zacatecas. De no ser así, la Tuna, como fruto noble y sencillo que es, no requiere más que un poco de valentía para ser pelada y disfrutar de su dulce jugo. Si no te atreves, intenta aquella vieja canción infantil que decía luna, luna, dame una Tuna . . . puede ser que la luna, sonriente en el cielo caluroso del verano, se decida a compartir contigo este tesoro de nuestra tierra.
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